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The Walking Dead (4×14): Juego de niños


POSTER TWD 4Y entonces resurgí. No como un ave fénix como lo hacen los guais que dicen que resurgen, sino que yo resurgí como un zombi. Así, acabado en ‘i’, a lo spanish. Porque estoy aquí, y aquí casi todos estamos mordisqueados, infectados y casi muertos por culpa de algún estamento estatal  u otro aprovechado al que le pillamos de camino…

Resurgí. Me levanté de mi agujero, sacudí el polvo de mis harapos  y me fui directamente a por el catorceavo capítulo de la cuarta de The Walking Dead. Aproveché el ojo que me quedaba bueno para estar al día en una de las pocas series de culto que aún siguen latentes para mi zombipersona. Sí, queridos detractores, he dicho de culto. Porque por muchas lluvias de críticas que hayáis vertido cada vez que ha tocado un episodio flojibiri, el Rick-Team y la manada de mordedores han sabido mantener la calidad y el nivel de expectación durante ya cuatro temporadas. Y para mí ha sabido afianzarse con el tiempo, con más altos que bajos, sacando bastante partido y buenos resultados sobre todo para nosotros los que nos va el mal rollito apocalíptico. Ahí está la serie, rumbo a la quinta; y ahí estáis vosotros (detractores y quejicas), siguiendo la pista con un recelo que acabará sucumbiendo.

Dicho esto…

Y casi por último, para no enrollarme en demasía, diré que en ésta segunda parte de temporada la historia ha ido de ‘piano piano’ a ‘agárrate fuerte’, siguiendo un orden perfecto y pocas veces aburrido. Con buenas variaciones que se han traducido en la destrucción del escenario principal y en la separación del grupo, propiciando así nuevas uniones y relaciones mucho más íntimas y personales entre los personajes; también un lado ínfimamente más humano.

Finalmente…

Con respecto al catorceavo. Me gustó. Fue menos de lo que decían los murmullos que se escuchaban a lo lejos, pero me gustó. A dos del final, el capítulo de ‘La Arboleda’ dejó cosas importantes para las tristes vidas de Tyreese y la abuelita de Rambo, Carol.

Cosas importantes y momentos impactantes a la vez que inesperados (a pequeña escala), como lo de las ex niñas soldado. Una ida de olla tiernamente macabra que significó nuestro momento de espanto semanal… Bueno, significó eso; significó la conclusión del ciclo de vagabundear por ahí sin saber donde ir y significó que la hora de enfilar hacia El Santuario ya había llegado para todos.

El Santuario… una ratonera que se huele a cientos de kilómetros pero que a excepción de los frikis que se leen los cómics, nadie puede de momento aseverar. Por muy evidente que parezca…

The Walking Dead (4×08): Hora de Aventuras


POSTER TWD 4

Después de la calma siempre llega la tormenta. Esto es aplicable en todos los ámbitos de la cotidianidad habitual de nuestras tristes vidas y, por supuesto, nunca mejor dicho, también de la ficción de nuestras horas muertas. Para todos los apáticos, críticos y detractores naturales de The Walking Dead, este último episodio del mes, el octavo de la temporada, ha sido todo un bofetón a mano abierta que les ha llegado de pleno, pero que seguro han disfrutado y les ha dejado al borde de algún tipo de ataque. Simplemente magistral. Brutal.

Los que hemos seguido las huellas del Rick-Team desde sus inicios hemos aprendido a conocer y aceptar su ritmo y sus andares. Así como hemos aguantado entregas soporíferas durante muchos días, también hemos vivido esas noches gloriosas que suelen aparecer a mediados y a finales de cada temporada, esas que no casualmente se dejan caer como una inyección, esas que son la dosis justa y necesaria que nos mantendrá atrapados por un tiempo más en sus malditas redes. 

La cuarta temporada ha ido avanzando a paso lento pero seguro, suscitando y manteniendo el interés de los zombimaníacos como yo; con diálogos y acciones que tarde o temprano acabarían por desembocar en lo que fue el ‘Sin Esperanza’ del último día. Cuestión de paciencia.

SIN ESPERANZA…

Así se quedó Hershel. Y así tituló el episodio que dio por concluida la ración de zombies de este año 2013. Concluyó eso, y un par de cosas mas… Entre ellas la aparición del abuelito al que más simpatía le había cogido. Sí. El viejete se nos fue a manos del tío mas cansino de la tierra: El Gobernador, o Phillip, o Brian, como usted prefiera llamarle; yo le llamé El tuerto hijo de puta. Que a su vez, al igual que su víctima de la jornada, también hizo las maletas y emprendió un viaje al más allá, patrocinado a medias como todos ya sabíamos, por Michonne. YEAH!

Suerte que fue así, porque era latente el miedo a que volvieran a marearnos con la disputa de poder que desgraciadamente ocupó el gran porcentaje de la tercera temporada. Cuento trillado que solo hubiese servido para desencantar al personal que está tras la pantalla cada semana. Pero no fue así. Bien por eso.

PURO SUFRIMIENTO… 

Este final de media temporada nos ofreció adrenalina y sufrimiento al cien por cien. Fue nuestra esperada hora de aventuras, porque durante los casi 43 minutos tuvimos de todo, y ese todo no dejo a nadie indiferente. Fue para morderse las uñas, para soltar la lagrimilla y apretar todos los músculos (sí, todos) a más no poder. Este 4×08 nos brindó lo mejor que se había visto de la serie en mucho tiempo. Rehenes de los nuestros, discursos memorables, batalla cuerpo a cuerpo, disparos por aquí y por allá, un tanque, niñas soldado, muertes esperadas y muertes dolorosas (para las almas más sensibles); venganza, CAMINANTES! y sobre todo nos brindó un fin de ciclo a lo grande y a su vez un cambio de escenario inminente, como ya pasó con la granja en su día. Perfecto.

Ahora toca esperar hasta febrero para saber por donde nos llevan los de AMC ahora que el Rick-Team se ha desperdigado por completo. Todas las teorías son válidas, es cuestión de darle al coco y ser retorcido, muy retorcido.

*Nota personal: tengo que decir que por culpa de ‘Juego de Tronos’ (entre otras series) estoy cogiendo manía a esa moda de ir cortando cabezas! NO HACE FALTA OIGA! POBRE HERSHEL!

 

 

 

 

The Walking Dead: verdades y teorías para un final incierto


Inevitablemente se nos acaba, llega a su final, pero creo que no es para siempre, que volverá, no se cuando, pero creo que lo hará. Hace tiempo que temía que esto pasara, lo temía capítulo tras capítulo, porque las cosas no estaban yendo bien, porque después de hacernos creer que estábamos en lo más alto, en la cima, nos fuimos cayendo tempranamente, a mitad de temporada, y no remontábamos. No.

Esperaba el 3×09 como agua de mayo, y así también fui esperando cada siguiente episodio, con esperanza, con optimismo; esperando el revulsivo, quizá la redención. O simplemente el momento que hiciera grande a ésta temporada. Pero la trama fue avanzando, y yo sentía que todo estaba decayendo, que The Walking Dead estaba haciéndome perder mi lado súper fan de los zombies. Ya me he quejado en anteriores ocasiones sobre el desarrollo de la segunda parte de la entrega, ya he dicho que personalmente para mi la cosa se había desviado, que el rumbo que tomó la serie durante la última parte distaba mucho de las expectativas que yo creé para mis adentros. Pero bueno, vamos al grano.

The Walking Dead - Season 3, Episode 1 - Photo Credit: Gene Page/AMC

“Ciudad prisión”

Se acaba la temporada y eso es bueno por dos motivos: primero, algo bueno tiene que pasar obligatoriamente para cerrar el ciclo; y segundo, queda toda una nueva temporada por delante para rectificar lo que globalmente ha sido ésta tercera. Ahora, la forma en que se cerrará éste ciclo está aún inconclusa, a falta de un capítulo, del cual sólo conocemos el título, todo está por verse.

Sabemos que es muy probable que El Gobernador acabe hecho un caminante o quizá un mordedor, ya que hace falta más de una mano para contar a los individuos que quieren mandarle al patio de los callados; sí, eso lo sabemos, pero no lo juramos. Sabemos que la guerra se desatará en el 3×16, porque es lo que hemos estado esperando de hace tiempo, es lo único que siempre hemos tenido claro; lo juramos. Sabemos que el Rick-Team debe ahuecar, levantar el campamento, mirar al horizonte y buscarse un nuevo hogar; sí, lo sabemos desde el día en que el tuerto irrumpió con los suyos en un ataque a quemarropa en Ciudad Prisión; sí, lo juramos. Y esto es triste, pero sabemos y creemos que por lo menos perderemos a uno de los nuestros; apostamos especialmente por Andrea, Carol, Maggie, Glenn o incluso Hershel; no lo juramos, sólo apostamos. Yo especialmente creo que Beth vivirá, y gracias a su hasta ahora intrascendente papel vaticino que próximamente cobrará un poco más de protagonismo, puesto que cargarse a un bicho insignificante que lo mejor que ha hecho es cantar a capella una canción de Tom Waits, no tiene sentido, no nos llegaría a la patata, no nos afectaría ni nos importaría. Lee el resto de esta entrada

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